
Lo mío es el TALLER: siempre espacio de encuentro, local-taller, casa-taller, taller de chapa, taller del arroyo, incendio que no pudo destruírlo, paredes del nuevo taller.
Los alumnos, chicos y adolescentes que descubrieron sus posibilidades de expresión : la cerámica y sus técnicas, la arcilla, los horneados, los esmaltes, los cuentos que leímos y que inventamos, las excursiones, los lugares y sus lenguajes, las exposiciones, las películas y las fotos que revelamos en nuestro propio laboratorio, el juego, las manos, la diversión.
Los alumnos, ahora adultos que alguna vez tuvieron formación plástica o curiosos investigadores de las formas y los colores: entramos en las “artes del fuego”: cerámica, vitrofusión, mosaico. Dejamos aparecer la espontaneidad, la identidad, la sorpresa y el error.
La técnica y el aprendizaje sostienen la libertad: el taller nos provoca para dejar de lado los miedos, los prejuicios y la timidez y relacionarnos con nosotros, con los otros y con los materiales desde la alegría de crear.
Después de todo, de los amores, la imaginación y la libertad, se trata la vida. |